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Existen,
por lo demás, varios nacimientos con propiedades curativas
diversas, como son el de la balsilla de “Los
Praos”, junto al antiguo camino de la Alpujarra por l
asierra, y el que dio origen a su vez a los llamados “Baños de
Hormigoso”. El primero, de tipo ferruginoso y estos últimos
para curar enfermedades de la piel como eccemas. Hoy se encuentran
arruinados, ubicándose en las proximidades del camino viejo de Huéneja
a Las Cuevas y del Barranco de “Benito”, ya en el límite con
la provincia de Almería.
El
intenso aprovechamiento del Izfalada, unido a variaciones climáticas
y otros factores ha terminado por reducir su caudal hasta límites
alarmantes en la actualidad, lo que ha obligado entre otras
medidas al revestimiento de acequias, construcción de una
pantaneta (concluida provisionalmente en 1985) e incluso acudiendo
a restricciones de agua durante los meses de verano, tanto potable
como para riego.
Respecto
a las acequias y balsas tenemos constancia fidedigna ya en el Apeo
–copia rehecha y modificada en 1595- o Libro de Repartimientos,
donde se recogen los nombres delas principales acequias así como
de pagos, suertes y linderos.
La
instalación de las aguas potables tiene lugar en 1969 en la
capital y en 1988 en el anejo de la Huertezuela.
Respecto
al aprovechamiento del agua para fines industriales, podemos
circunscribirlo a estos tres apartados:
a)
Molienda de cereales y granos, ligada a molinos harineros
(nueve ha llegado a tener este municipio)
b)
El lino y su tratamiento, de cuyo uso tenemos datos
documentados en el Libro de Repartimientos de 1595. En él se
habla de varias balsas donde cocían el lino, así como en años
posteriores: 1637, 1649, 1714 e incluso en 1752, fecha en la que
esta planta todavía es cultivada aunque
ya en escasa cantidad. A partir de la segunda mitad del
siglo XVIII esta industria desaparecerá casi por completo.
c)
El tejar y su producción destinada al sector constructivo:
ladrillo, teja y atanores. Sabemos de la existencia de dos
tejares, uno ya mencionado en el Fondón y el otro al pie del
cerro “Mamporro” donde se encuentra el campo de fútbol. Ambos
han desaparecido.
Como
se ve, es y ha sido siempre el agua factor esencial dentro del
sector productivo local y, en consecuencia, de amplia
trascendencia social. Ello se traduce en la necesidad siempre
sentida de una regulación que evitase cuestiones y litigios entre
sus usuarios. Fijada y reglamentada finalmente, según la Ley de
Aguas de fecha 13 de junio de 1879, queda constituida la Comunidad
de Regantes de Huéneja el 24 de julio de 1897, hasta entonces
regida por derecho consuetudinario que se remonta a la repoblación
de 1571, a su vez reflejo del periodo morisco y musulmán. Será
su primer presidente Domingo Ramírez Salmerón.
La
sequía continuada de esos últimos años y el avance del proceso
de desertización en toda la zona ha obligado al aprovechamiento máximo
del caudal disponible y a la construcción de una pantaneta que,
proyectada en abril de 1979 por Ramón Parra Cano, se construirá
a partir de 1984, próxima al cortijo del “Bailaor”. Concluida
provisionalmente en el otoño siguiente, tendrá una capacidad de
0.5 Hm3.
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