Definidas
con anterioridad las características geoestratégicas del término de Huéneja,
ubicado en el centro del paso natural que
arranca desde la depresión del Antas-Aguas
por un lado, ,y del Bajo Andarax por otro,
controlaría por tanto las comunicaciones
existentes entre los altiplanos granadinos
del Cenete y la fachada litoral almeriense,
así como el fácil acceso para los minerales
cupríferos de las estribaciones meridionales
de la Sierra de Baza y las septentrionales
de Sierra Nevada. En efecto, el hallazgo de
varias copas pertenecientes a la cultura del
Argar expuestas en el Museo Arqueológico de
Granada- por Cabré en 1922 y Tarradell 1947
en
un
paraje próximo a esta localidad, junto con
otros objetos y sepulturas de más reciente
hallazgo en Aldeire y La Calahorra, la
atestiguan.
Lo mismo ocurriría durante su pertenencia a
la Bastetania e incluso a la colonia romana
de J. G. Acci, como límite jurisdiccional de
la Tarraconense. No olvidemos que por aquí
discurriría la calzada que desde Ilíberis se
dirigía a la costa por el llamado "Pasillo
de Fiñana" tras dejar atrás La Peza y Guadix
y acompañada hoy en gran parte de su
trayecto por el ferrocarril Linares-Almería
y cerca, así mismo, de la vía musulmana con
la que entronca en la proximidad de Fuente
Alamo.
Aunque carecemos de datos relativos a la
etapa inmediatamente anterior a la negada de
los musulmanes a esta zona, es de suponer
habría de seguir las mismas vicisitudes
históricas que el resto de la comarca, tanto
en el periodo aludido como en los
posteriores. Así podemos deducir, por
ejemplo, de la existencia de numerosos.
topónimos mozárabes del entorno como el
cerro "Montaire" o los anejos de Santa María
y San Pedro, localizados posiblemente entre
los barrancos de Benito y de los Baños- ya
en las cuevas – y unificados en el siglo XVI.
Época Islámica
De ella conocemos un mayor número de
aspectos y factores socioculturales, como
son el asentamiento en su suelo de "gentes
del Yemen" (Iqlim de Urs al- Yamaniyya) a
decir de Simonet, Ladero Quesada o Caro
Baroja, entre otros autores consultados, que
a su vez los retoman del historiador árabe
Ibn Aljatib, quienes desplazarían hacia la
Alpujarra a los beréberes de la primera
época de la invasión.
Mas adelante, con motivo de la rebelión
muladí de Ibn Hafsun y sus hijos, iniciada
en tiempo de Abd Allah (275/888) y concluida
por Abd AI-Rah-man III (313/925) , se
menciona en las crónicas árabes la llamada
"expedición de Tudmir", durante la cual el
ejército califal, tras rendir algunas
fortalezas en el distrito de Guadix, llegó a
Hisn- winya, fortaleza que F. Javier
Aguirre Sádaba identifica igualmente con
Huéneja.
Será de nuevo Ibn Aljatib, quién en un
pasaje de su obra, aludiendo a los sucesos
del año 687/1288 en que se ven implicados el
sultán nazarí Muhamad II y el emir benimeín
de Marrakus, habla de la ciudad de Wadias,
con una serie de castillos, entre los cuales
figura el de Reniha o Huéneja según
Gayangos, entregados todos ellos por el
marroquí al granadino a cambio de la salida
de los Banu Asqilulas - sus parientes- de
esta ciudad y su ubicación en el waliato de
Alcazarquivir.
Castillo que volvemos a oír mencionar a raíz
de la hazaña de Hernando del Pulgar en el
Cenete en agosto de 1489, que le permitirá
inscribir en su heráldica la lanza con la
toca y los once castillos del Marquesado,
entre ellos el de Guenichea según
aparece en el manuscrito de Martín Angulo y
Pulgar.
Ya a finales de dicho siglo, con motivo de
la sublevación mudéjar de agosto o
principios de septiembre de 1490 en Fiñana,
sabemos también de la estancia de Boabdil en
las alquerías de Jerez y Huéneja desde el 27
de septiembre hasta el 3 de octubre, donde
ordenará a sus habitantes ya los de las
inmediatas que abandonen sus hogares y se
retraigan a Granada con sus ajuares, granos
y animales. Finalizado y vencido sin
embargo, el levantamiento, el entonces señor
de Huéneja, Álvaro de Bazán, ante la súplica
y arrepentimiento de los sublevados en el
Cenete, facilitará su salida hacia otras
tierras, lo que obligará a una labor de
repoblación y al establecimiento del dominio
solariego o territorial, de tan amplias
consecuencias posteriores para la comarca.
Época morisca y de Señorío
Sometido el reino de Granada, moros notables
de Huéneja como Mahoma Dasdas, alguacil, y
Mahoma el Hoy colaborarán con la
administración cristiana para pacificar la
región, pese a los abusos de los
conquistadores, que motivará la queja del
moro Farax Alnedar, vecino del pueblo, en
nombre de sus paisanos, a las autoridades de
Guadix.
Tras la formación del "Sened" como señorío
por 108 monarcas católicos a favor del
cardenal Pedro González de Mendoza y sus
sucesores mediante un acto jurídico que
abarcaría tres etapas (iniciada la primera a
últimos de marzo de 1490, 10 de abril de
dicho año la segunda y 20 de junio de 14921
la tercera), Huéneja pasará a formar parte
del mismo en la última de ellas, siendo ya
titular del dominio Rodrigo de Mendoza, tras
la anulación por los" Reyes Católicos de una
concesión de 12 de noviembre de 1491 por la
que esta villa dependía de Guadix. Este
hecho "es un acontecimiento trascendental
para la comarca-, dicen Joaquina
Albarracín y otros autores, por cuanto se
recupera con ello la unidad política y
administrativa que ya tuviera esta zona en
época musulmana.
En efecto, con fecha 5 de junio de 1492 , se
extiende en Córdoba un documento del tenor
siguiente:
"Por la presente apartamos
e exsymimos esta dicha villa e
todas sus tierras e términos de la
jurisdicción de la cibdad de Guadix(...)para
que de aqui adelante sea villa por sy e
apartada sobre sy e haya en ella
alcaldes, e alguaziles, e
regidores, e pregonero, e
forca e picota, e afote e
cuchillo e carcel e las
otras insynas de la nuestra justicia e
que de aqui adelante los vecinos de la
dicha villa no sean obligados de yr a
ningunos llamamyentos ni emplazamientos ni
quales sean e fueren hechos por el
corregidor o alcaldes o alcaydes o alcalde
mayor de los moros ni de los christianos ni
por el consejo de la dicha cibdad de Guadix
(...)-.
Pocos días después, sin embargo, pasará
Huéneja a depender del Marquesado señorial,
como hemos visto, según donación de los
Reyes Católicos fechada en Guadalupe en 20
de junio de 1492, con el castillo,
fortaleza, vasallos, rentas, pechos,
tributos,..., reservándose la corona la
soberanía de la justicia real, productos
mineros "e todas las otros cosas que
pertenezen a nuestra preminencia e soberania
real-. Es decir, entraría a formar parte
de ese pro- ceso feudo-vasallático que
durará desde 1490 hasta el levantamiento
morisco de 1568.
Hemos de destacar, no obstante, el primer
documento, por cuanto se volverá sobre él
con motivo del Memorial del pleito que la
ciudad de Guadix mantendrá con los marqueses
del Cenete y los lugares que le pertenecen,
en 1494. En un fragmento del mismo, relativo
a la exención de Gueneja, son presentados
tres testigos, vecinos de esta población, en
virtud de autos dictados por el Gobernador
de la comarca Gorbalan, de fecha 19 de
septiembre de 1494: Audala Aljal, Mahomas
Dandas o asdas, alguazil-citado con
anterioridad- y Mahoma Alajar , cuyas
declaraciones defenderán la tesis de la
pertenencia del Cenete a Guadix.
Esta dinámica de relaciones conflictivas
será una constante que llegará incluso a
incidir durante todo este periodo intermedio
entre la propia sociedad morisca, pero ha
sido precisa- mente este clima el que nos
permite conocer algunos aspectos de esos
entresijos de carácter humano a través de
los diversos y numerosos pleitos y querellas
conservados. Citaremos sólo dos de ellos
referentes a Huéneja. El primero hace
referencia a una querella que los vecinos
Luis Cama, Martín de Cecilia Alazeraque,
Rafael y Juan Anrriq el Murque, García de
Buendía Xumaq y Bartolomé de Ubeda Mumen,
presentan contra Luys de Molina, hijo de
Garcia de Molina Yzbala, por haberles
"sacado con engaño la farda correspondiente
a 1549 y huido despues con el
producto de la estafa ", lo que
motivaría el encarcelamiento de aquellos
como repartidores de dicho impuesto. El otro
alude a la querella de Jerónimo Villa- real,
fiscal de la Audiencia del Obispado, contra
Luis Hernández (o Fernández) Joha, en el que
intervienen los únicos cristianos nuevos del
lugar, Juan Gómez, beneficiado, de treinta y
seis años entonces, y el sacristán Alonso de
Vallezillo, como interrogadores de los
testigos a pedimento del Obispado. En el
documento aparecen nombres como Bernardino
Baya (o por otro nombre Bernardino de
Balencia), Xerónimo Martín, Alonso Gamez,
Juan de Martos, Rafael de Bolaños, Nicolás
de Azay, Juan Zoroque, Francisco el
Calahorri o Bartolomé el Limoni, vecinos
todos de Huéneja, quienes declaran sobre el
empréstito de Luis Joha en beneficio de
Bernardino Baya de setenta ducados oro y al
que se acusa de usura y de contravenir el
sínodo, que prohíbe como ilícitos este tipo
de tratos entre moriscos. La fecha,
septiembre de 1556, que se prolongará hasta
1558.
Es curioso señalar como algunos de estos
nombres figurarán directamente o como
posibles descendientes de los 256 cristianos
nuevos que aparecen como cabezas de casa o
familia en el periodo inmediato posterior a
la conquista que, asimismo, correspondería a
la última etapa musulmana de su historia,
según Carlos Asenjo Sedano, y de cuyo
estudio podemos deducir tanto su movilidad
demográfica como la permanencia de ciertos
topónimos: "Raposí" del cortijo de El
Raposo, "Limoni" , de la huerta del Limón
como figura en el Apeo de 1595, o la
Balsilla de Rumí, todavía existente, por no
mencionar el de "Yzbala", frecuente en dicha
relación, o Guenexi.
El levantamiento de 1568
Las repercusiones que la sublevación morisca
tiene en toda la comarca son amplias, aunque
prontamente sofocada ya en el primer mes, es
decir en enero, no dejarán de apreciarse en
ella ciertos elementos que denotan un clima
de tensión social en todo el obispado, que
se traducirá en el saqueo de iglesias,
derribo de campanas (Jérez, Fiñana, Dólar,
Aldeire y Huéneja, entre otras), muerte de
cristianos viejos e incluso de moriscos que
se resisten a rebelarse, así como de
aquellos otros alzados en armas que llegan a
profanar hábitos sagrados o destruir
ornamentos de altar, objetos de culto,
imágenes, libros y documentos, según se
recoge en un manuscrito realizado de manos o
a su dictado del entonces obispo de la
diócesis Melchor Alvarez de Vozmediano,
quien en carta ejecutoria ordena recoger de
las iglesias todos loS objetos litúrgicos a
fin de evitar su posible destrucción ante el
cariz que ya para 23 de enero de 1569 -fecha
de dicha carta- han tomado los
acontecimientos, entre los que cabe
mencionar la muerte de cristianos viejos de
Guenija en el Fondón a manos de monfíes y
moriscos de El Gorri, según Mármol Carvajal
que, por otra parte, confunde Guenexa con
Guevijar, donde serán muertos un elevado
número de religiosos.
El documento en cuestión se titula
«Memoria de lo que se truxo de
la iglesia de Gueneja y de
otras iglesias y en él figuran un total
de 911 objetos (más 25 entregas sin
especificar número de objetos)
pertenecientes a treinta y un núcleos de
población que irán siendo depositados desde
el tres de enero de 1569 hasta el dieciséis
de mayo de 1571 en la sede diocesana, bien
por eclesiásticos ( 41), bien por soldados (
13) u otros particulares, loS cuales
actuarán al mismo tiempo como agentes de
transmisión oral de la situación en los
lugares de los hallazgos.
En dicha relación, Huéneja se ve afectada
con la entrega de 39 objetos en un total de
once lotes, destacando la de tres casullas,
en 24 de enero de 1569, al capitán García
Fernández, a la sazón en la villa, quien las
llevará al castillo de La Calahorra; varios
fragmentos de campana; unos hierros de
hostias y una patena, cáliz y portapaz, loS
tres de plata, concluyendo la última entrega
el 13 de abril de dicho año. Algunas de
ellas serán realizadas por el beneficiado
Juan Gómez y el sacristán Alonso Buendía.
De las repercusiones materiales de este
levantamiento en el pueblo sabemos por el
jesuita Pedro de León, que lo visita en
1591, la destrucción de las cubiertas de su
iglesia por el fuego, suponiéndose
igualmente las de molinos, morales, etc, tal
y como sucedió en el resto del Marquesado.
Más graves serán las humanas; así, el
despoblamiento del lugar casi absoluto, y el
traslado de sus habitantes moriscos a
diversos lugares de Castilla, junto con los
demás del Cenete: Alcazar de S. Juan,
Almagro-Manzanares, Guadalajara-Zurita y
Toledo, en tres fases (antes, durante y
después de 1570, según Lapeyre). Otras
secuelas serán la esclavitud de muchos de
ellos y el bandolerismo. Respecto al
primer aspecto conocemos la venta a Domingo
Torres, vecino de Ibiza, de "un esclavo
morisco del reino de Granada, llamado
Juan Gil e por otro nombre de
moros se llama Zaan (o Cazan), vecino
del lugar de Hueneja , de 26
años de edad" por 23 ducados,
quien al día siguiente lo vuelve a vender a
Luis Gonzalo, de Fresneda, en Aragón.
Otro caso es el de la morisca María, esclava
de Lázaro de Fonseca, vecino de Guadix,
tomada cautiva «despues de a verse
alfado en la sierra y natural de
Huéneja, a la que se reconcilió con hábito
tras ser penitenciada por auto de fe de 24
de mayo de 1575 , celebrado en Granada
«por aver tenido y creydo la ley
de los moros y aver hecho sus
cerimonias ".
En cuanto al problema del bandolerismo,
sabemos de diversas bandas que actuaron en
la región de Almería y Guadix, entre las
cuales la más conocida será la de Alonso el
Joraique, cuyo campo de acción se centrará
en el Marquesado y Alpujarra Oriental entre
1571 y 1573, llegando incluso hasta Alcudia,
pasándose al norte de Africa al fracasar las
negociaciones destinadas a su reducción.
Serían, pues, casi doscientos los vecinos
que debieron abandonar Guenexa para siempre,
si bien tenemos constancia de la pertenencia
en la localidad de dos hermanos moriscos
entre 1573 y 1574, Francisco y Diego de la
Torre Zayzay, ambos casados y con un hijo
bautizado en esta parroquia por el ya varias
veces mencionado beneficiado Juan Gómez en
el caso del segundo.
La repoblación
Sofocado el levantamiento en los últimos
meses de 1570 y pese a los últimos coletazos
del bandolerismo, se inicia el proceso de
repoblación a través de una serie de Reales
Cédulas y Cartas de Privilegio promulgadas
en 24 de febrero de 1570, 24 de febrero de
1571 y28deseptiembrededicho año, por las que
se facilita la llegada e instalación de los
nuevos pobladores con arreglo a una serie de
medidas como la entrega de tierras de labor,
casas de moriscos, llevados a Castilla,
exenciones fiscales, etc., proceso que,
suficientemente estudiado por otros autores,
circunscribiremos a Huéneja, donde a través
del Libro de Repartimientos de Suertes de
Población o Apeo, somos conocedores de
la llegada inicial de 103 vecinos y de otras
tantas suertes que les fueron repartidas y
aún conservadas bajo su primitiva
denominación en los diferentes pagos. Ahora
bien, hemos de tener en cuenta a este
respecto que serán varias las fases de
asentamiento; así, una primera representada
por los dos únicos cristianos viejos que
pertenecen en el pueblo, ya citados, Juan
Gómez y Alonso de Buendía, quienes
desempeñarán un papel activo, sin duda,
tanto en la recepción y asistencia
espiritual de los recién llegados, como
favoreciendo o facilitando la incorporación
al torrente migratorio de parientes y
allegados más o menos próximos como es el
caso del sacristán Buendía. Una segunda, la
constituida por aquellos pobladores,
poseedores o no de suertes que, entre 1572y
1580, aproximadamente, aparecen como vecinos
en la villa.
Por último, una tercera fase, con
posterioridad a 1580, como se deduce de los
numerosos expedientes matrimoniales, fuente
asimismo imprescindible para la
identificación del origen de muchos de ellos
y que veremos a continuación.
Se desprende de ello, pues, la gran
movilidad demográfica de este período,
acentuada sobremanera en 1573 y 1574,
durante el cual son numerosos los pobladores
que en un constante flujo y reflujo se
asientan o abandonan el pueblo. Las causas
son múltiples: falta de adaptación a las
nuevas circunstancias -aunque menos de lo
que se piensa si tenemos en cuenta el origen
de muchos de los naturales del reino de
Granada y de Jaén aquí asentados, excesiva
carga tributaria, agravada con una serie de
malas cosechas, cambios de residencia por
matrimonio (Leonor de Buendía, de Huéneja,
con Bartolomé de Medina, nuevo poblador de
Dólar, en 1575 ), sobre todo en aquellos
oficios que como los de pastor 0 jornalero
requerían continuos desplazamientos.
Respecto al origen y procedencia, han podido
establecerse el de unos cuarenta
repobladores inicialmente, más otros catorce
llegados con posterioridad, que suman en su
conjunto sesenta y cuatro entre poseedores
de suertes o no- para el periodo comprendido
entre 1572 y 1595, a través de tres focos de
emigración.
Foco Andaluz
Cambil
(Jaén): Alonso de Torres, Antón de Cuerva,
Juan de Cuerva y Matías de Cuerva.
Huelma
(Jaén):. Pedro Martínez Rivero.
Guadahortuna
(Granada): Alonso Hernández Alberjón, Juan
Domingo, Alonso Guijarro (zapatero), Alonso
Hernández Albaladejo y Sebastián Hernández.
Montexicar
(Granada): Luis de Biedma, Miguel Sánchez de
Villanueva, Juan Martínez de Almarza, Pedro
González Medrano, Andrés Hernández ( pastor
), Diego de Biedma, Juan López Casso, Martín
Serrano, Miguel Esteban, Bernabé... de Moya,
Gaspar Hernández, Juan de Biedma el Biexo,
Pedro Membrilla, Juan Alonso Marroquí, Juan
de Biedma el Mozo, Juan Esteban y Juan López
Domínguez (pastor).
Hornillo
(aldea de Segura, Jaén): Juan Sánchez
Márquez (pastor).
Benamaurel
(Granada): Alonso de Membrilla (alguacil),
Alonso López Marquez y Francisco López de
las Doblas.
Huéscar
(Granada): Andrés González de Utrera
(escribano), Francisco Hernández (Barbero),
Simón Pérez (tejedor) y Juana Martínez.
Cardela
(Torrecardela, Granada): Gabriel Navarro,
Bernabé de Valverde, Juan Beltrán (sastre) y
Diego Ramírez.
Cobda de Andarax
( Cobdar , Almería): Hernando Guisado.
Pechina
(Almena): Bartolomé de Gámez (o Gómez).
Granada:
Francisco Ortíz de Cisneros.
Foco Castellano
Luzón
(Guadalajara): Francisco Sánchez, Diiego
González, Miguel de Espligares, Pedro
Sanchez Guisado, Gabriel de Espligares, Juan
Sanchez Casado, Jerónimo Martín Sánchez, y
Juan de la Loma.
Tinajas
( Cuenca): Alonso de Buen- día (sacristán),
Alonso López de la Rosa, Isabel de Segura,
Leonor de Buendía y Fabián de Buendia.
Vercial
(Bercial, Segovia): Juan de Rivas.
Zabunda
(diócesis de Toledo): Mateo González de la
Plaza.
Miedes
(Guadalajara): Pedro García Carcedo y
Domingo Delgado (pastor).
Almoguera
( Guadalajara): Fran- cisco de Vera.
Foco Aragonés
Sisamón
(Zaragoza): Pedro de Alvaro.
Dato interesante es el que se desprende de
la frecuencia de un mismo apellido y su
relación con el origen, así, los Cuerva, de
Cambil; Biedma, de Montexicar; Espligares,
de Luzón y Buendía, de Tinajas, junto con
los de Rivas, de Bercial.
El trasiego de familias y personas en los
siglos posteriores difuminará gradualmente
tan extensa patronimia dejándola reducida
sensiblemente y ampliándola con nuevos
apellidos, aunque, eso sí, perpetuando
aquellos de más rancia tradición.
A partir de este momento será la propia
dinámica social, junto con los factores
externos los que constituirán el proceso
histórico subsiguiente en la localidad.
Varios son los datos que pueden aportarse a
este respecto para lo que queda del siglo
XVI.
En primer lugar, el Auto de Fe, celebrado el
23 de abril de 1581 en la iglesia de
Santiago de Granada, por el que aparece
entre los penitenciados por el Santo Oficio,
Fabián de Buendia, nuevo poblador de
Huéneja, natural de Tinajas "porque
dixeron que la simple fornicación no hera
pecado”.
Interesante es, asimismo, la demanda
interpuesta contra el pastor Domingo
Delgado, por blasfemia, en 21 de agosto de
1592 quien, con motivo del pago de ciertos
impuestos, se quejaba de ello, a lo que el
testigo Bartolomé Gómez le sugiere que diese
"gracias a Dios que le habla dado
hacienda de donde le repartiesen alcabala y
millones-. Le responde el demandado
diciendo -que al diablo darla ellas
gracias que no a Dios-, lo que provoca
la reacción del susodicho quien le advierte
que -mirase lo que hablava que habla va
mal-.
Se completa esta cuadro socio-religioso con
el famoso episodio recogido por Pedro de
León en la visita ya comentada efectuada a
esta villa el año anterior, donde se hace
eco de la situación escandalosa y mal
ejemplo dado por el beneficiado que
-estaba infaman- do por todo el Marquesado,
y aún por todo el Obispado de que habla
muerto o heco matar a un hombre casado por
quedarse con su mujer, con quien de- cian
que estaba amancebado-, habiendo llegado
hasta el punto de quedar preso, terminando
sus días en la cárcel, según manifiesta el
jesuita.
Tal situación, bastante frecuente en la
época, refleja su clima donde la presencia
de la Iglesia alcanza la totalidad de las
manifestaciones sociales del entorno.
Veamos, si no, esta otra que contrasta con
las anteriores y que corresponde al 28 de
febrero de 1593, donde, con motivo del
traslado de las reliquias de San Torcuato
desde el monasterio de Celanova a Guadix,
acompañan en el recorrido las cofradías de
"Guenija" y las cruces de su parroquia.
Siglos XVII - XVIII
Época amplia y controvertida, pero al mismo
tiempo significativa e interesante si
queremos entender hechos y razones
constitutivos en patrimonio de su historia e
idiosincrasia local, querellas y peticiones,
junto con otros documentos localizados en
archivos diversos evidencian aquellos rasgos
de carácter profano y religioso a los que
aludíamos más arriba. Gracias a los cuales
sabemos de ritos y supersticiones, como las
de la mujer de Cabrerizo, quien en 1604
aconseja a Mencía de Alarcón -que tenía
unas calenturas... que fuese a un
carcal y le dijese buenos días le de Dios
señor 'carcal aquí bengo que me presente
tres hoxicas de aquí a mañana que se
me quiten mis calenturas y las cojiese y
recase tres paternostres y tres avemarias y
las ofreciese a esto San Francisco-,
así como de la edificación o
reconstrucción de edificios y elementos
religiosos mediante las aportaciones de
todos o la mayor parte de los vecinos,
obtenidas través de la venta de una tanda de
agua, en 1678, o los numerosos inventarios
de objetos de culto; el grado de
cumplimiento con la Iglesia de sus
feligreses; su comportamiento social y
privado, detectado en la aparición de
numerosos "hijos de la iglesia" registrados
en los libros de Bautismo o las
"recomendaciones" de los obispos en sus
Visitas Pastorales de no llevar viandas a
los oficios religiosos; el agudo contraste
social siempre presente en los oficios y
testamentos, en pleitos o mandas pías; la
movilidad demográfica en base a nacimientos
y defunciones, que nos hablan de la
existencia, prolongada en el tiempo
(prácticamente hasta este siglo), de
determinadas enfermedades endémicas, como la
de la "dentición", causante de una gran
mortalidad infantil, la gastroenteritis,
frecuente durante el verano por el consumo
de aguas en malas condiciones, de tifus, que
obligarían a rigurosas cuarentenas, cuando
no de cólera morbo, ésta traída de fuera,
etc., secuelas todas ellas de unas pésimas
condiciones higiénico-sanitarias en
viviendas y calles, situación no exclusiva
de Huéneja sino común en el Marquesado.
Con el nacimiento a finales de 1695
(bautizado el cinco de diciembre) del futuro
mártir de China, Beato Francisco Serrano,
nos adentramos ya en "el siglo XVIII, en el
cual destacaremos como hechos más notables
los siguientes: la actuación del alcalde de
Huéneja, Alonso de Espinosa, Martin Serrano
y Blas Moreno, junto con los regidores
Alonso González y Alonso de Talavera en la
Guerra de Cataluña o de Sucesión
(1700-1714); la grave crisis económica
.motivada por la pérdida de la cosecha en
1704, que obliga a su alcalde Marcos Belber
a desplazarse a Baza y Caniles junto con
“todos los vecinos que tenían cabalgadura” a
fin de conseguir 200 fas. de trigo, 100 de
centeno y otras 100 de cebada, durando la
ida y la venida cinco días entre calamidades
de todo género: «sin tener que comer allá
ni acá compro (Marcos Belber) dos
fanegas de pan amasado y lo repartió entre
los más necesitados-; la celebración de
corridas de toros, celebradas
tradicionalmente en las fiestas de Nta. Sra.
de la Presentación y el día de S. Sebastián,
costeadas por los mayordomos de las
respectivas cofradías sobre la venta de la
carne de lOs mismos, que justificará una
demanda en 1714 al respecto. Importante será
sin embargo, por sus consecuencias y
repercusiones, el pleito seguido por la
familia Martinez Cañabate por espacio de
cuarenta años, con la finalidad de conseguir
título de hidalguía. Iniciado el 27 de junio
de 1737, no concluirá hasta el31 de mayo de
1777, tras una larga serie de acciones
judiciales: diligencias, autos, sentencias y
recursos. El título, le será "reconocido"
con derecho a utilización de escudo desde
1737 (no olvidemos su plasmación en la clave
del arco de acceso a la capilla de San José,
en la Ermita, costeada por esta familia,
tanto en acción de gracias, como de
manifiesto de poder, en 1739), así como de
exenciones fiscales o "pechos" por
considerarse descendientes de Juan Cañabate
de la Cueva, caballero que participó en la
conquista del reino de Granada.
Lo cierto es que su ascendencia no figura en
ninguno de los documentos conservados, de
forma fidedigna, sí en cambio su inclusión
en el Apeo de 1595 como uno más de
los 103 beneficiarios de suertes. Es
indudable, por otra parte, que, en 1752,
José Martínez Cañabate figura como el mayor
propietario del término, circunstancia que
explica la oposición del concejo a tales
pretensiones, acusándole de "hombre llano
pechero, así el como su padre, abuelo y
demas ascendientes" y que si "su
padre fue inscrito en el libro de
repartimientos de hidalguia en 173710 habia
sido por su mucho valimiento y poderio".
De nada valdrán semejantes argumentaciones
por cuanto al final del pleito se provee
auto por los alcaldes hijosdalgo de la
Audiencia de Granada, instando al concejo de
Cúllar Baza -entonces residencia del titular
del nombramiento- para que se le inscribiese
como tal hijodalgo.
Debemos, pues, aparte este hecho muy propio
del momento, reconocer el enorme papel e
influencia que esta familia desempeñó en la
historia local de Huéneja en el siglo XVIII
y principios del XIX, sobre todo, tal y como
se recoge en todos los archivos consulta-
dos: creación de las "cincuenta" en 1743,
numerosas donaciones a la iglesia y ermita o
queja de Fernando Martínez Cañabate en 1761,
sobre el pago de un diezmo por un becerro,
gracias al cual sabemos la costumbre
"inmemorial" de utilizar la jurisdicción de
Abla como lugar de pastoreo y guarda del
ganado durante el invierno "cuios pastos
son comunes reciprocamente con la citada
villa de Gueneja y las demás del Marquesado
del Zenete, todo en un mismo Obispado»
(hasta 1953, Fiñana, Abla y Abrucena no
pasarán a Almería).
Otros acontecimientos interesantes serán,
finalmente, el martirio en China del Obispo
Tipasitano e hijo del pueblo, Beato
Francisco Serrano, en 1748, o la erección
del Curato de Huéneja en 1790, por el Obispo
de Guadix- Baza, Fr .Bernardo de Lorca.
Siglo XIX
De este siglo y por razones de espacio
mencionaremos únicamente, por su interés, la
incidencia que los acontecimientos
relacionados con la Guerra de la
Independencia tuvieron a nivel local en el
periodo comprendido entre 1809 y 1814,
periodo durante el cual Huéneja. servirá de
punto de abastecimiento de los tropas
nacionales, tanto en granos como en dinero y
tanto en el estamento civil corno en el
eclesiástico, al igual que el resto de los
pueblos del Cenete. Siguiendo una secuencia
cronológica de los hechos, podemos
establecer el siguiente sumario: Remisión
del entonces cura de la villa, Pedro Sánchez
Mariscal, a la Secretaria de Cámara del
Obispado de varios objetos de plata,
aplicables a las urgencias del Estado por
orden de la Suprema Junta Central, el 8 de
abril de 1809, entre ellos una lámpara de
plata de la iglesia y otra de la ermita, que
pesarán en conjunto siete libras y
veintisiete onzas de un total entregado de
11 libras y 7 onzas. Muerte del paisano de
Huéneja José Manuel Villegas por las tropas
francesas en 1810, el mismo año que los
franceses entran en Guadix (16 de febrero).
Entre el 30 de mayo y el 6 de junio de 1811,
el Comandante de las Tropas Españolas, José
Villalobos, que reside por entonces en las
villas de Aldeire y Huéneja, envía granos y
ganados al Cuartel General de Baza, ex-
traídos de los colectores de diezmos, entre
ellos 29 fas. de trigo y 11 de cebada y
otros. Será precisamente en este mismo año
cuando acontece el suceso de la venta del
Manco o de la Tuerta en cuyas inmediaciones
les serán arrebatados a unos arrieros de
Guadix, suministradores de las tropas
francesas, la cebada del diezmo de Fiñana,
las bestias y los conductores y conducidos a
la sierra de Baza por unos -que dijeron
ser soldados españoles-.
Nuevo abastecimiento de grano en enero y
febrero de 1812 a las tropas nacionales de
Baza en cuantía de 173 fas, de cebada en
total, en un momento de máxima presión de
las partidas, que llegan incluso a
aproximarse a las inmediaciones de Guadix, y
fiscal, que motivará que el 24 de marzo se
reúnan en La Calahorra los representantes de
las ocho villas del Marquesado, entre ellos
el corregidor de Huéneja, Carlos Obispo,
para protestar de la situación amenazando
con abandonar sus respectivos pueblos. La
salida de los franceses el 22 de septiembre
de dicho año de Guadix aliviará el problema.
Se constata no obstante la contribución de
los caudales de la ermita al abastecimiento
de las tropas nacionales a través del
ayuntamiento en 1813 y 1814 en cantidad de
3.931 y 4.650 reales de fondos destinados
previamente a obras de reconstrucción y
remozamiento interior de su estructura.
"Por Miguel Angel Rivas
Hernández"