EVOLUCIÓN HISTÓRICA

Definidas con anterioridad las características geoestratégicas del término de Huéneja, ubicado en el centro del paso natural que arranca desde la depresión del Antas-Aguas por un lado, ,y del Bajo Andarax por otro, controlaría por tanto las comunicaciones existentes entre los altiplanos granadinos del Cenete y la fachada litoral almeriense, así como el fácil acceso para los minerales cupríferos de las estribaciones meridionales de la Sierra de Baza y las septentrionales de Sierra Nevada. En efecto, el hallazgo de varias copas pertenecientes a la cultura del Argar expuestas en el Museo Arqueológico de Granada- por Cabré en 1922 y Tarradell 1947 en un paraje próximo a esta localidad, junto con otros objetos y sepulturas de más reciente hallazgo en Aldeire y La Calahorra, la atestiguan.

Lo mismo ocurriría durante su pertenencia a la Bastetania e incluso a la colonia romana de J. G. Acci, como límite jurisdiccional de la Tarraconense. No olvidemos que por aquí discurriría la calzada que desde Ilíberis se dirigía a la costa por el llamado "Pasillo de Fiñana" tras dejar atrás La Peza y Guadix y acompañada hoy en gran parte de su trayecto por el ferrocarril Linares-Almería y cerca, así mismo, de la vía musulmana con la que entronca en la proximidad de Fuente Alamo.

Aunque carecemos de datos relativos a la etapa inmediatamente anterior a la negada de los musulmanes a esta zona, es de suponer habría de seguir las mismas vicisitudes históricas que el resto de la comarca, tanto en el periodo aludido como en los posteriores. Así podemos deducir, por ejemplo, de la existencia de numerosos. topónimos mozárabes del entorno como el cerro "Montaire" o los anejos de Santa María y San Pedro, localizados posiblemente entre los barrancos de Benito y de los Baños- ya en las cuevas – y unificados en el siglo XVI.

 

Época Islámica

 

De ella conocemos un mayor número de aspectos y factores socioculturales, como son el asentamiento en su suelo de "gentes del Yemen" (Iqlim de Urs al- Yamaniyya) a decir de Simonet, Ladero Quesada o Caro Baroja, entre otros autores consultados, que a su vez los retoman del historiador árabe Ibn Aljatib, quienes desplazarían hacia la Alpujarra a los beréberes de la primera época de la invasión.

 

Mas adelante, con motivo de la rebelión muladí de Ibn Hafsun y sus hijos, iniciada en tiempo de Abd Allah (275/888) y concluida por Abd AI-Rah-man III (313/925) , se menciona en las crónicas árabes la llamada "expedición de Tudmir", durante la cual el ejército califal, tras rendir algunas fortalezas en el distrito de Guadix, llegó a Hisn- winya, fortaleza que F. Javier Aguirre Sádaba identifica igualmente con Huéneja.

Será de nuevo Ibn Aljatib, quién en un pasaje de su obra, aludiendo a los sucesos del año 687/1288 en que se ven implicados el sultán nazarí Muhamad II y el emir benimeín de Marrakus, habla de la ciudad de Wadias, con una serie de castillos, entre los cuales figura el de Reniha  o Huéneja según Gayangos, entregados todos ellos por el marroquí al granadino a cambio de la salida de los Banu Asqilulas - sus parientes- de esta ciudad y su ubicación en el waliato de Alcazarquivir.

Castillo que volvemos a oír mencionar a raíz de la hazaña de Hernando del Pulgar en el Cenete en agosto de 1489, que le permitirá inscribir en su heráldica la lanza con la toca y los once castillos del Marquesado, entre ellos el de Guenichea según aparece en el manuscrito de Martín Angulo y Pulgar.

Ya a finales de dicho siglo, con motivo de la sublevación mudéjar de agosto o principios de septiembre de 1490 en Fiñana, sabemos también de la estancia de Boabdil en las alquerías de Jerez y Huéneja desde el 27 de septiembre hasta el 3 de octubre, donde ordenará a sus habitantes ya los de las inmediatas que abandonen sus hogares y se retraigan a Granada con sus ajuares, granos y animales. Finalizado y vencido sin embargo, el levantamiento, el entonces señor de Huéneja, Álvaro de Bazán, ante la súplica y arrepentimiento de los sublevados en el Cenete, facilitará su salida hacia otras tierras, lo que obligará a una labor de repoblación y al establecimiento del dominio solariego o territorial, de tan amplias consecuencias posteriores para la comarca.

 

Época morisca y de Señorío

 

Sometido el reino de Granada, moros notables de Huéneja como Mahoma Dasdas, alguacil, y Mahoma el Hoy colaborarán con la administración cristiana para pacificar la región, pese a los abusos de los conquistadores, que motivará la queja del moro Farax Alnedar, vecino del pueblo, en nombre de sus paisanos, a las autoridades de Guadix.

Tras la formación del "Sened" como señorío por 108 monarcas católicos a favor del cardenal Pedro González de Mendoza y sus sucesores mediante un acto jurídico que abarcaría tres etapas (iniciada la primera a últimos de marzo de 1490, 10 de abril de dicho año la segunda y 20 de junio de 14921 la tercera), Huéneja pasará a formar parte del mismo en la última de ellas, siendo ya titular del dominio Rodrigo de Mendoza, tras la anulación por los" Reyes Católicos de una concesión de 12 de noviembre de 1491 por la que esta villa dependía de Guadix. Este hecho "es un acontecimiento trascendental para la comarca-, dicen Joaquina Albarracín y otros autores, por cuanto se recupera con ello la unidad política y administrativa que ya tuviera esta zona en época musulmana.

En efecto, con fecha 5 de junio de 1492 , se extiende en Córdoba un documento del tenor siguiente:

"Por la presente apartamos e exsymimos esta dicha villa e todas sus tierras e términos de la jurisdicción de la cibdad de Guadix(...)para que de aqui adelante sea villa por sy e apartada sobre sy e haya en ella alcaldes, e alguaziles, e regidores, e pregonero, e forca e picota, e afote e cuchillo e carcel e las otras insynas de la nuestra justicia e que de aqui adelante los vecinos de la dicha villa no sean obligados de yr a ningunos llamamyentos ni emplazamientos ni quales sean e fueren hechos por el corregidor o alcaldes o alcaydes o alcalde mayor de los moros ni de los christianos ni por el consejo de la dicha cibdad de Guadix (...)-.

Pocos días después, sin embargo, pasará Huéneja a depender del Marquesado señorial, como hemos visto, según donación de los Reyes Católicos fechada en Guadalupe en 20 de junio de 1492, con el castillo, fortaleza, vasallos, rentas, pechos, tributos,..., reservándose la corona la soberanía de la justicia real, productos mineros "e todas las otros cosas que pertenezen a nuestra preminencia e soberania real-. Es decir, entraría a formar parte de ese pro- ceso feudo-vasallático que durará desde 1490 hasta el levantamiento morisco de 1568.

Hemos de destacar, no obstante, el primer documento, por cuanto se volverá sobre él con motivo del Memorial del pleito que la ciudad de Guadix mantendrá con los marqueses del Cenete y los lugares que le pertenecen, en 1494. En un fragmento del mismo, relativo a la exención de Gueneja, son presentados tres testigos, vecinos de esta población, en virtud de autos dictados por el Gobernador de la comarca Gorbalan, de fecha 19 de septiembre de 1494: Audala Aljal, Mahomas Dandas o asdas, alguazil-citado con anterioridad- y Mahoma Alajar , cuyas declaraciones defenderán la tesis de la pertenencia del Cenete a Guadix.

Esta dinámica de relaciones conflictivas será una constante que llegará incluso a incidir durante todo este periodo intermedio entre la propia sociedad morisca, pero ha sido precisa- mente este clima el que nos permite conocer algunos aspectos de esos entresijos de carácter humano a través de los diversos y numerosos pleitos y querellas conservados. Citaremos sólo dos de ellos referentes a Huéneja. El primero hace referencia a una querella que los vecinos Luis Cama, Martín de Cecilia Alazeraque, Rafael y Juan Anrriq el Murque, García de Buendía Xumaq y Bartolomé de Ubeda Mumen, presentan contra Luys de Molina, hijo de Garcia de Molina Yzbala, por haberles "sacado con engaño la farda correspondiente a 1549 y huido despues con el producto de la estafa ", lo que motivaría el encarcelamiento de aquellos como repartidores de dicho impuesto. El otro alude a la querella de Jerónimo Villa- real, fiscal de la Audiencia del Obispado, contra Luis Hernández (o Fernández) Joha, en el que intervienen los únicos cristianos nuevos del lugar, Juan Gómez, beneficiado, de treinta y seis años entonces, y el sacristán Alonso de Vallezillo, como interrogadores de los testigos a pedimento del Obispado. En el documento aparecen nombres como Bernardino Baya (o por otro nombre Bernardino de Balencia), Xerónimo Martín, Alonso Gamez, Juan de Martos, Rafael de Bolaños, Nicolás de Azay, Juan Zoroque, Francisco el Calahorri o Bartolomé el Limoni, vecinos todos de Huéneja, quienes declaran sobre el empréstito de Luis Joha en beneficio de Bernardino Baya de setenta ducados oro y al que se acusa de usura y de contravenir el sínodo, que prohíbe como ilícitos este tipo de tratos entre moriscos. La fecha, septiembre de 1556, que se prolongará hasta 1558.

Es curioso señalar como algunos de estos nombres figurarán directamente o como posibles descendientes de los 256 cristianos nuevos que aparecen como cabezas de casa o familia en el periodo inmediato posterior a la conquista que, asimismo, correspondería a la última etapa musulmana de su historia, según Carlos Asenjo Sedano, y de cuyo estudio podemos deducir tanto su movilidad demográfica como la permanencia de ciertos topónimos: "Raposí" del cortijo de El Raposo, "Limoni" , de la huerta del Limón como figura en el Apeo de 1595, o la Balsilla de Rumí, todavía existente, por no mencionar el de "Yzbala", frecuente en dicha relación, o Guenexi.

 

El levantamiento de 1568

 

Las repercusiones que la sublevación morisca tiene en toda la comarca son amplias, aunque prontamente sofocada ya en el primer mes, es decir en enero, no dejarán de apreciarse en ella ciertos elementos que denotan un clima de tensión social en todo el obispado, que se traducirá en el saqueo de iglesias, derribo de campanas (Jérez, Fiñana, Dólar, Aldeire y Huéneja, entre otras), muerte de cristianos viejos e incluso de moriscos que se resisten a rebelarse, así como de aquellos otros alzados en armas que llegan a profanar hábitos sagrados o destruir ornamentos de altar, objetos de culto, imágenes, libros y documentos, según se recoge en un manuscrito realizado de manos o a su dictado del entonces obispo de la diócesis Melchor Alvarez de Vozmediano, quien en carta ejecutoria ordena recoger de las iglesias todos loS objetos litúrgicos a fin de evitar su posible destrucción ante el cariz que ya para 23 de enero de 1569 -fecha de dicha carta- han tomado los acontecimientos, entre los que cabe mencionar la muerte de cristianos viejos de Guenija en el Fondón a manos de monfíes y moriscos de El Gorri, según Mármol Carvajal que, por otra parte, confunde Guenexa con Guevijar, donde serán muertos un elevado número de religiosos.

El documento en cuestión se titula «Memoria de lo que se truxo de la iglesia de Gueneja y de otras iglesias  y en él figuran un total de 911 objetos (más 25 entregas sin especificar número de objetos) pertenecientes a treinta y un núcleos de población que irán siendo depositados desde el tres de enero de 1569 hasta el dieciséis de mayo de 1571 en la sede diocesana, bien por eclesiásticos ( 41), bien por soldados ( 13) u otros particulares, loS cuales actuarán al mismo tiempo como agentes de transmisión oral de la situación en los lugares de los hallazgos.

En dicha relación, Huéneja se ve afectada con la entrega de 39 objetos en un total de once lotes, destacando la de tres casullas, en 24 de enero de 1569, al capitán García Fernández, a la sazón en la villa, quien las llevará al castillo de La Calahorra; varios fragmentos de campana; unos hierros de hostias y una patena, cáliz y portapaz, loS tres de plata, concluyendo la última entrega el 13 de abril de dicho año. Algunas de ellas serán realizadas por el beneficiado Juan Gómez y el sacristán Alonso Buendía.

De las repercusiones materiales de este levantamiento en el pueblo sabemos por el jesuita Pedro de León, que lo visita en 1591, la destrucción de las cubiertas de su iglesia por el fuego, suponiéndose igualmente las de molinos, morales, etc, tal y como sucedió en el resto del Marquesado. Más graves serán las humanas; así, el despoblamiento del lugar casi absoluto, y el traslado de sus habitantes moriscos a diversos lugares de Castilla, junto con los demás del Cenete: Alcazar de S. Juan, Almagro-Manzanares, Guadalajara-Zurita y Toledo, en tres fases (antes, durante y después de 1570, según Lapeyre). Otras secuelas serán la esclavitud de muchos de ellos y el bandolerismo. Respecto al primer aspecto conocemos la venta a Domingo Torres, vecino de Ibiza, de "un esclavo morisco del reino de Granada, llamado Juan Gil e por otro nombre de moros se llama Zaan (o Cazan), vecino del lugar de Hueneja , de 26 años de edad" por 23 ducados, quien al día siguiente lo vuelve a vender a Luis Gonzalo, de Fresneda, en Aragón.

 

Otro caso es el de la morisca María, esclava de Lázaro de Fonseca, vecino de Guadix, tomada cautiva «despues de a verse alfado en la sierra y natural de Huéneja, a la que se reconcilió con hábito tras ser penitenciada por auto de fe de 24 de mayo de 1575 , celebrado en Granada «por aver tenido y creydo la ley de los moros y aver hecho sus cerimonias ".

En cuanto al problema del bandolerismo, sabemos de diversas bandas que actuaron en la región de Almería y Guadix, entre las cuales la más conocida será la de Alonso el Joraique, cuyo campo de acción se centrará en el Marquesado y Alpujarra Oriental entre 1571 y 1573, llegando incluso hasta Alcudia, pasándose al norte de Africa al fracasar las negociaciones destinadas a su reducción.

Serían, pues, casi doscientos los vecinos que debieron abandonar Guenexa para siempre, si bien tenemos constancia de la pertenencia en la localidad de dos hermanos moriscos entre 1573 y 1574, Francisco y Diego de la Torre Zayzay, ambos casados y con un hijo bautizado en esta parroquia por el ya varias veces mencionado beneficiado Juan Gómez en el caso del segundo.

 

La repoblación

 

 

Sofocado el levantamiento en los últimos meses de 1570 y pese a los últimos coletazos del bandolerismo, se inicia el proceso de repoblación a través de una serie de Reales Cédulas y Cartas de Privilegio promulgadas en 24 de febrero de 1570, 24 de febrero de 1571 y28deseptiembrededicho año, por las que se facilita la llegada e instalación de los nuevos pobladores con arreglo a una serie de medidas como la entrega de tierras de labor, casas de moriscos, llevados a Castilla, exenciones fiscales, etc., proceso que, suficientemente estudiado por otros autores, circunscribiremos a Huéneja, donde a través del Libro de Repartimientos de Suertes de Población o Apeo, somos conocedores de la llegada inicial de 103 vecinos y de otras tantas suertes que les fueron repartidas y aún conservadas bajo su primitiva denominación en los diferentes pagos. Ahora bien, hemos de tener en cuenta a este respecto que serán varias las fases de asentamiento; así, una primera representada por los dos únicos cristianos viejos que pertenecen en el pueblo, ya citados, Juan Gómez y Alonso de Buendía, quienes desempeñarán un papel activo, sin duda, tanto en la recepción y asistencia espiritual de los recién llegados, como favoreciendo o facilitando la incorporación al torrente migratorio de parientes y allegados más o menos próximos como es el caso del sacristán Buendía. Una segunda, la constituida por aquellos pobladores, poseedores o no de suertes que, entre 1572y 1580, aproximadamente, aparecen como vecinos en la villa.

Por último, una tercera fase, con posterioridad a 1580, como se deduce de los numerosos expedientes matrimoniales, fuente asimismo imprescindible para la identificación del origen de muchos de ellos y que veremos a continuación.

Se desprende de ello, pues, la gran movilidad demográfica de este período, acentuada sobremanera en 1573 y 1574, durante el cual son numerosos los pobladores que en un constante flujo y reflujo se asientan o abandonan el pueblo. Las causas son múltiples: falta de adaptación a las nuevas circunstancias -aunque menos de lo que se piensa si tenemos en cuenta el origen de muchos de los naturales del reino de Granada y de Jaén aquí asentados, excesiva carga tributaria, agravada con una serie de malas cosechas, cambios de residencia por matrimonio (Leonor de Buendía, de Huéneja, con Bartolomé de Medina, nuevo poblador de Dólar, en 1575 ), sobre todo en aquellos oficios que como los de pastor 0 jornalero requerían continuos desplazamientos.

Respecto al origen y procedencia, han podido establecerse el de unos cuarenta repobladores inicialmente, más otros catorce llegados con posterioridad, que suman en su conjunto sesenta y cuatro entre poseedores de suertes o no- para el periodo comprendido entre 1572 y 1595, a través de tres focos de emigración.

 

Foco Andaluz

 

Cambil (Jaén): Alonso de Torres, Antón de Cuerva, Juan de Cuerva y Matías de Cuerva.

Huelma (Jaén):. Pedro Martínez Rivero.

Guadahortuna (Granada): Alonso Hernández Alberjón, Juan Domingo, Alonso Guijarro (zapatero), Alonso Hernández Albaladejo y Sebastián Hernández.

Montexicar (Granada): Luis de Biedma, Miguel Sánchez de Villanueva, Juan Martínez de Almarza, Pedro González Medrano, Andrés Hernández ( pastor ), Diego de Biedma, Juan López Casso, Martín Serrano, Miguel Esteban, Bernabé... de Moya, Gaspar Hernández, Juan de Biedma el Biexo, Pedro Membrilla, Juan Alonso Marroquí, Juan de Biedma el Mozo, Juan Esteban y Juan López Domínguez (pastor).

Hornillo (aldea de Segura, Jaén): Juan Sánchez Márquez (pastor).

Benamaurel (Granada): Alonso de Membrilla (alguacil), Alonso López Marquez y Francisco López de las Doblas.

Huéscar (Granada): Andrés González de Utrera (escribano), Francisco Hernández (Barbero), Simón Pérez (tejedor) y Juana Martínez.

Cardela (Torrecardela, Granada): Gabriel Navarro, Bernabé de Valverde, Juan Beltrán (sastre) y Diego Ramírez.

Cobda de Andarax ( Cobdar , Almería): Hernando Guisado.

Pechina (Almena): Bartolomé de Gámez (o Gómez).

Granada: Francisco Ortíz de Cisneros.

 

Foco Castellano

 

Luzón (Guadalajara): Francisco Sánchez, Diiego González, Miguel de Espligares, Pedro Sanchez Guisado, Gabriel de Espligares, Juan Sanchez Casado, Jerónimo Martín Sánchez, y Juan de la Loma.

Tinajas ( Cuenca): Alonso de Buen- día (sacristán), Alonso López de la Rosa, Isabel de Segura, Leonor de Buendía y Fabián de Buendia.

Vercial (Bercial, Segovia): Juan de Rivas.

Zabunda (diócesis de Toledo): Mateo González de la Plaza.

Miedes (Guadalajara): Pedro García Carcedo y Domingo Delgado (pastor).

Almoguera ( Guadalajara): Fran- cisco de Vera.

 

Foco Aragonés
 

Sisamón (Zaragoza): Pedro de Alvaro.

Dato interesante es el que se desprende de la frecuencia de un mismo apellido y su relación con el origen, así, los Cuerva, de Cambil; Biedma, de Montexicar; Espligares, de Luzón y Buendía, de Tinajas, junto con los de Rivas, de Bercial.

El trasiego de familias y personas en los siglos posteriores difuminará gradualmente tan extensa patronimia dejándola reducida sensiblemente y ampliándola con nuevos apellidos, aunque, eso sí, perpetuando aquellos de más rancia tradición.

A partir de este momento será la propia dinámica social, junto con los factores externos los que constituirán el proceso histórico subsiguiente en la localidad.

Varios son los datos que pueden aportarse a este respecto para lo que queda del siglo XVI.

En primer lugar, el Auto de Fe, celebrado el 23 de abril de 1581 en la iglesia de Santiago de Granada, por el que aparece entre los penitenciados por el Santo Oficio, Fabián de Buendia, nuevo poblador de Huéneja, natural de Tinajas "porque dixeron que la simple fornicación no hera pecado”.

Interesante es, asimismo, la demanda interpuesta contra el pastor Domingo Delgado, por blasfemia, en 21 de agosto de 1592 quien, con motivo del pago de ciertos impuestos, se quejaba de ello, a lo que el testigo Bartolomé Gómez le sugiere que diese "gracias a Dios que le habla dado hacienda de donde le repartiesen alcabala y millones-. Le responde el demandado diciendo -que al diablo darla ellas gracias que no a Dios-, lo que provoca la reacción del susodicho quien le advierte que -mirase lo que hablava que habla va mal-.

 

Se completa esta cuadro socio-religioso con el famoso episodio recogido por Pedro de León en la visita ya comentada efectuada a esta villa el año anterior, donde se hace eco de la situación escandalosa y mal ejemplo dado por el beneficiado que -estaba infaman- do por todo el Marquesado, y aún por todo el Obispado de que habla muerto o heco matar a un hombre casado por quedarse con su mujer, con quien de- cian que estaba amancebado-, habiendo llegado hasta el punto de quedar preso, terminando sus días en la cárcel, según manifiesta el jesuita.

Tal situación, bastante frecuente en la época, refleja su clima donde la presencia de la Iglesia alcanza la totalidad de las manifestaciones sociales del entorno. Veamos, si no, esta otra que contrasta con las anteriores y que corresponde al 28 de febrero de 1593, donde, con motivo del traslado de las reliquias de San Torcuato desde el monasterio de Celanova a Guadix,

acompañan en el recorrido las cofradías de "Guenija" y las cruces de su parroquia.

 

Siglos XVII - XVIII
 

Época amplia y controvertida, pero al mismo tiempo significativa e interesante si queremos entender hechos y razones constitutivos en patrimonio de su historia e idiosincrasia local, querellas y peticiones, junto con otros documentos localizados en archivos diversos evidencian aquellos rasgos de carácter profano y religioso a los que aludíamos más arriba. Gracias a los cuales sabemos de ritos y supersticiones, como las de la mujer de Cabrerizo, quien en 1604 aconseja a Mencía de Alarcón -que tenía unas calenturas... que fuese a un carcal y le dijese buenos días le de Dios señor 'carcal aquí bengo que me presente tres hoxicas de aquí a mañana que se me quiten mis calenturas y las cojiese y recase tres paternostres y tres avemarias y las ofreciese a esto San Francisco-, así como de la edificación o reconstrucción de edificios y elementos religiosos mediante las aportaciones de todos o la mayor parte de los vecinos, obtenidas través de la venta de una tanda de agua, en 1678, o los numerosos inventarios de objetos de culto; el grado de cumplimiento con la Iglesia de sus feligreses; su comportamiento social y privado, detectado en la aparición de numerosos "hijos de la iglesia" registrados en los libros de Bautismo o las "recomendaciones" de los obispos en sus Visitas Pastorales de no llevar viandas a los oficios religiosos; el agudo contraste social siempre presente en los oficios y testamentos, en pleitos o mandas pías; la movilidad demográfica en base a nacimientos y defunciones, que nos hablan de la existencia, prolongada en el tiempo (prácticamente hasta este siglo), de determinadas enfermedades endémicas, como la de la "dentición", causante de una gran mortalidad infantil, la gastroenteritis, frecuente durante el verano por el consumo de aguas en malas condiciones, de tifus, que obligarían a rigurosas cuarentenas, cuando no de cólera morbo, ésta traída de fuera, etc., secuelas todas ellas de unas pésimas condiciones higiénico-sanitarias en viviendas y calles, situación no exclusiva de Huéneja sino común en el Marquesado.

 

 

Con el nacimiento a finales de 1695 (bautizado el cinco de diciembre) del futuro mártir de China, Beato Francisco Serrano, nos adentramos ya en "el siglo XVIII, en el cual destacaremos como hechos más notables los siguientes: la actuación del alcalde de Huéneja, Alonso de Espinosa, Martin Serrano y Blas Moreno, junto con los regidores Alonso González y Alonso de Talavera en la Guerra de Cataluña o de Sucesión (1700-1714); la grave crisis económica .motivada por la pérdida de la cosecha en 1704, que obliga a su alcalde Marcos Belber a desplazarse a Baza y Caniles junto con “todos los vecinos que tenían cabalgadura” a fin de conseguir 200 fas. de trigo, 100 de centeno y otras 100 de cebada, durando la ida y la venida cinco días entre calamidades de todo género: «sin tener que comer allá ni acá compro (Marcos Belber) dos fanegas de pan amasado y lo repartió entre los más necesitados-; la celebración de corridas de toros, celebradas tradicionalmente en las fiestas de Nta. Sra. de la Presentación y el día de S. Sebastián, costeadas por los mayordomos de las respectivas cofradías sobre la venta de la carne de lOs mismos, que justificará una demanda en 1714 al respecto. Importante será sin embargo, por sus consecuencias y repercusiones, el pleito seguido por la familia Martinez Cañabate por espacio de cuarenta años, con la finalidad de conseguir título de hidalguía. Iniciado el 27 de junio de 1737, no concluirá hasta el31 de mayo de 1777, tras una larga serie de acciones judiciales: diligencias, autos, sentencias y recursos. El título, le será "reconocido" con derecho a utilización de escudo desde 1737 (no olvidemos su plasmación en la clave del arco de acceso a la capilla de San José, en la Ermita, costeada por esta familia, tanto en acción de gracias, como de manifiesto de poder, en 1739), así como de exenciones fiscales o "pechos" por considerarse descendientes de Juan Cañabate de la Cueva, caballero que participó en la conquista del reino de Granada.

 

Lo cierto es que su ascendencia no figura en ninguno de los documentos conservados, de forma fidedigna, sí en  cambio su inclusión en el Apeo de 1595 como uno más de los 103 beneficiarios de suertes. Es indudable, por otra parte, que, en 1752, José Martínez Cañabate figura como el mayor propietario del término, circunstancia que explica la oposición del concejo a tales pretensiones, acusándole de "hombre llano pechero, así el como su padre, abuelo y demas ascendientes" y que si "su padre fue inscrito en el libro de repartimientos de hidalguia en 173710 habia sido por su mucho valimiento y poderio". De nada valdrán semejantes argumentaciones por cuanto al final del pleito se provee auto por los alcaldes hijosdalgo de la Audiencia de Granada, instando al concejo de Cúllar Baza -entonces residencia del titular del nombramiento- para que se le inscribiese como tal hijodalgo.

Debemos, pues, aparte este hecho muy propio del momento, reconocer el enorme papel e influencia que esta familia desempeñó en la historia local de Huéneja en el siglo XVIII y principios del XIX, sobre todo, tal y como se recoge en todos los archivos consulta- dos: creación de las "cincuenta" en 1743, numerosas donaciones a la iglesia y ermita o queja de Fernando Martínez Cañabate en 1761, sobre el pago de un diezmo por un becerro, gracias al cual sabemos la costumbre "inmemorial" de utilizar la jurisdicción de Abla como lugar de pastoreo y guarda del ganado durante el invierno "cuios pastos son comunes reciprocamente con la citada villa de Gueneja y las demás del Marquesado del Zenete, todo en un mismo Obispado» (hasta 1953, Fiñana, Abla y Abrucena no pasarán a Almería).

Otros acontecimientos interesantes serán, finalmente, el martirio en China del Obispo Tipasitano e hijo del pueblo, Beato Francisco Serrano, en 1748, o la erección del Curato de Huéneja en 1790, por el Obispo de Guadix- Baza, Fr .Bernardo de Lorca.

 

Siglo XIX

 

De este siglo y por razones de espacio mencionaremos únicamente, por su interés, la incidencia que los acontecimientos relacionados con la Guerra de la Independencia tuvieron a nivel local en el periodo comprendido entre 1809 y 1814, periodo durante el cual Huéneja. servirá de punto de abastecimiento de los tropas nacionales, tanto en granos como en dinero y tanto en el estamento civil corno en el eclesiástico, al igual que el resto de los pueblos del Cenete. Siguiendo una secuencia cronológica de los hechos, podemos establecer el siguiente sumario: Remisión del entonces cura de la villa, Pedro Sánchez Mariscal, a la Secretaria de Cámara del Obispado de varios objetos de plata, aplicables a las urgencias del Estado por orden de la Suprema Junta Central, el 8 de abril de 1809, entre ellos una lámpara de plata de la iglesia y otra de la ermita, que pesarán en conjunto siete libras y veintisiete onzas de un total entregado de 11 libras y 7 onzas. Muerte del paisano de Huéneja José Manuel Villegas por las tropas francesas en 1810, el mismo año que los franceses entran en Guadix (16 de febrero). Entre el 30 de mayo y el 6 de junio de 1811, el Comandante de las Tropas Españolas, José Villalobos, que reside por entonces en las villas de Aldeire y Huéneja, envía granos y ganados al Cuartel General de Baza, ex- traídos de los colectores de diezmos, entre ellos 29 fas. de trigo y 11 de cebada y otros. Será precisamente en este mismo año cuando acontece el suceso de la venta del Manco o de la Tuerta en cuyas inmediaciones les serán arrebatados a unos arrieros de Guadix, suministradores de las tropas francesas, la cebada del diezmo de Fiñana, las bestias y los conductores y conducidos a la sierra de Baza por unos -que dijeron ser soldados españoles-.

Nuevo abastecimiento de grano en enero y febrero de 1812 a las tropas nacionales de Baza en cuantía de 173 fas, de cebada en total, en un momento de máxima presión de las partidas, que llegan incluso a aproximarse a las inmediaciones de Guadix, y fiscal, que motivará que el 24 de marzo se reúnan en La Calahorra los representantes de las ocho villas del Marquesado, entre ellos el corregidor de Huéneja, Carlos Obispo, para protestar de la situación amenazando con abandonar sus respectivos pueblos. La salida de los franceses el 22 de septiembre de dicho año de Guadix aliviará el problema. Se constata no obstante la contribución de los caudales de la ermita al abastecimiento de las tropas nacionales a través del ayuntamiento en 1813 y 1814 en cantidad de 3.931 y 4.650 reales de fondos destinados previamente a obras de reconstrucción y remozamiento interior de su estructura.

"Por Miguel Angel Rivas Hernández"